Datos biográficos

El corazón de las tinieblas es la obra  emblemática de Joseph Conrad.  Nació en Ucrania  en 1857 y murió en Inglaterra en 1924. Inició su vida de aventuras a los 17 años, enrolándose como marinero en el barco francés Mont Blanc. Más tarde hizo lo mismo en un barco inglés, en el que se dedicó a leer a Shakespeare en sus ratos libres para aprender inglés. Fue la lengua que adoptó para escribir. En 1886 comenzó la redacción de su primera novela La locura de Almayer. En 1896 se casó con Jessie George y se instaló en el sur de Inglaterra. Desde entonces se dedicó a su labor literaria. Conoció a Kipling, a Henry James y a Wells y se convirtió en colaborador de Fox Madox Fox en Los herederos. Es sorprendente que Conrad eligiera su cuarta lengua como vehículo de escritura. Hablaba polaco, ruso, francés y finalmente inglés.

Además de El corazón de las tinieblas, escribió El negro Narciso, Lord Jim, El agente secreto, VIctoria y otras novelas que se publicaron por entregas, como era habitual en la época, En sus memorias Conrad dice que se vio obligado a escribir un libro tras otro, igual que se había visto impulsado a hacerse a la mar una y otra vez.

 

El corazón de las tinieblas (1899)

En su infancia Conrad soñaba con África, idealizó el continente con posibles aventuras. Sin embargo, encontró la realidad en 1890, en su viaje al Congo Belga. Él mismo lo calificó como «verdadero descenso a los infiernos», debido a las durísimas condiciones coloniales establecidas por los belgas. Pero su obra no es únicamente mera denuncia de la situación, sino un viaje interior al corazón del ser humano. Le preocupaban otros dos temas:   la soledad y la lucha del ser humano con las fuerzas de la naturaleza.

La voz

La novela es un largo monólogo al que da paso un narrador en 3ª persona, hasta que la voz de Marlow se apodera del texto en un largo monólogo interior. El lector escucha la voz de Marlow. Se pone de relieve lo importante que es contar historias para el personaje. El paisaje aparece vinculado a los sentimientos. Hay quienes tachan su obra de romántica por esta razón, sin embargo formalmente es moderna, se adelanta a su tiempo.

Marlow opone sus sentimientos y sueños infantiles a la dura realidad que ha vivido. Narra desde su presente adulto, contemplando el Támesis. Constata la capacidad de degradación y frustración a la que puede llegar una persona. Es el caso de Kurtz, personaje que leído hoy evoca a Godot. Tanto el lector como el narrador esperan constantemente encontrarse con este personaje. Kurtz convertirá a Marlow en su notario, que tendrá que dar fe de lo sucedido en el Congo.

Personificación, adjetivos y sonido

Personifica la costa que se desliza ante el vapor que atraviesa «un río grande y poderoso que se podía ver en el mapa, parecido a una inmensa serpiente desenroscada, son su cabeza en el mar, su cuerpo en reposo curvándose a través de un extenso país y su cola perdida en las profundidades del continente /…/ La serpiente me había hipnotizado».

«Observar la costa mientras se desliza ante el barco es como pensar en un enigma. Allí está ante ti, sonriente, ceñuda, insinuante, grandiosa, mezquina, insípida o salvaje, y siempre muda, con aire de estar susurrando: Ven y descúbreme

En la novela son tan importantes los sonidos como el silencio de una «quietud amenazante». Del mismo modo los colores, la luz o su ausencia forman parte de la atmósfera que es cada vez más opresora. La narración se sumerge finalmente en la oscuridad, aunque el lector habrá completado el puzzle que supone su lectura.

 

Sumergirse en su lectura es una seductora aventura. Es una lectura para repetir, siempre descubriremos algo nuevo. Es la maravilla de la gran Literatura, el texto nunca defrauda al lector. Esta entrada es un pequeño homenaje a este fascinante autor en el Centenario de su muerte (1924-2024).

 

 

 

 

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